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Fuente de esta información:
Jorge Hugo Herrera Vegas / Comité de Energía del C.A.R.I.

 

 
 
 

El Gobierno concentra toda su atención en el próximo festejo en Tecnópolis

Alejandra Gallo

Por estas horas el Gobierno se siente victorioso. Festeja los ecos del plan por 5 años que se anunció para YPF, complacido especialmente con los gestos de armonía pública que desplegaron el CEO de la petrolera y el viceministro de Economía, Axel Kicillof.

En la práctica, el economista de llegada directa a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, entrevista en su despacho (a solas) a futuras promesas para el área financiera de la petrolera. En la Casa Rosada tienen otro motivo para festejar. Las gestiones del secretario Oscar Parrilli en la convocatoria al acto oficial del próximo lunes fueron un éxito. Para el Gobierno esa convocatoria es una exhibición de poder .

Hasta el momento habría numerosa, obediente y silenciosa asistencia al convite. Es más, en los últimos tres días debieron sumarse mesas con muy buena ubicación a pedido de algunas cámaras o empresas. En el fondo, una sorpresa que no estaba ni en los planes del propio Parrilli: las automotrices tendrán una ubicación central y lo mismo pasará con el grupo aceitero Urquía, que recientemente fue objeto de una inusual inspección de la AFIP.

Tanto para el ámbito privado como para el Gobierno, lo más notorio es que la Unión Industrial no será protagonista este año en el festejo del sector que más creció al compás de las gestiones kirchneristas. Incluso modificó la agenda de su modesta celebración en el colegio Otto Krause (no será hoy sino el miércoles próximo). El martes hubo una reunión de Junta Directiva (los socios territoriales) para difundir un comunicado explicando el cambio; argumentaron "problemas en la agenda del Otto Krause" (sic). La CAME, que conduce Osvaldo Cornide, logró venia para festejar un día antes que el Gobierno: lo hará el mismísimo 2 de septiembre en el Mausoleo del ex presidente Néstor Kirchner.

El lunes a la noche en el predio oficial de exposiciones, habrá una oradora exclusiva: la Presidenta. Y en la mesa principal estará secundada por dirigentes empresarios de diferentes sectores: una mixtura de entidades empresarias centenarias y otras que funcionan como sellos de goma. Los representantes tendrán un garantizado denominador común: en público todos ellos le dedicarán encendidos aplausos y levantarán su copa de champán.

Clarín 120831

Las dudas por el “Plan de los 100 Días” de Galuccio

Alieto Guadagni

El presidente de YPF ha dado a conocer el llamado “Plan de los 100 días”; en un documento de 59 páginas se presentan los datos de la evolución esperada de la producción y las inversiones en el quinquenio 2013-2017.

Debemos saludar esta actitud constructiva de hacer transparente la información sobre la estrategia de esta empresa para recuperar el perdido autoabastecimiento energético. Los puntos centrales de estas proyecciones son los siguientes: 1) La producción de gas este año será un 3 por ciento inferior a la del año pasado, pero en el 2013 crecerá y se volverá al nivel del 2011. La producción de petróleo este año crecerá 3 por ciento y en el 2013 crecerá 6,5 por ciento.

2) La producción de las refinerías (naftas, gasoil y fuel oil) crecerá este año un 7 por ciento y en el 2013 crecerá el 5 por ciento.

Todas estas proyecciones suponen un importante nivel de inversiones para el quinquenio (2013/2017) de 37.200 millones de dólares (es decir US$ 7.440 millones por año), destaquemos que se asume que los posibles socios para el denominado “shale” aportaran 4.500 millones de dólares (12 por ciento del total), el financiamiento con deuda por su parte cubrirá 6700 millones (el 18 por ciento), y el resto o sean nada menos que 26.000 millones de dólares serán aportados por la propia generación interna de fondos por parte de YPF (70 por ciento del total).

Esto indica que se esta suponiendo un aporte propio de caja en el orden de los 5.200 millones de dólares por año; este es el supuesto clave de este programa , ya que no queda muy claro como con el actual nivel de generación de fondos por parte de la empresa, constituidos básicamente por las utilidades (en el orden de 1.200 millones de dólares) más las depreciaciones de los bienes de uso pueda crearse una masa tan significativa de fondos para invertir.

En este escenario de máxima la producción de petróleo y gas crecería en el quinquenio 2013-2017 alrededor del 6 por ciento anual, es decir un 32 por ciento en el quinquenio, mientras los productos refinados crecerían algo más (37 %).

Destaquemos que el Plan de los Cien Días también presenta otro escenario alternativo, pero en el cual la inversión se reduce sustancialmente en un tercio, ya que apenas alcanza a 24.700 millones de dólares, o sea 12.500 millones menos que en el escenario de “máxima”.

En este escenario sin socio “shale”, todo el financiamiento proviene de la autogeneración de fondos, bancos locales y también se menciona a “instituciones gubernamentales”. Como en este escenario se reduce drásticamente la inversión, también se reducen las proyecciones de producción a apenas el 4 por ciento anual en el caso de petróleo y gas. Con este moderado incremento, que apenas acompaña el crecimiento propio del consumo, no será fácil recuperar el autoabastecimiento reduciendo las importaciones .

Por esto es crucial para apuntar en el futuro a reducir las costosas importaciones de gas, gasoil, fuel oil y GNL fortalecer el proceso de inversiones, particularmente en exploración, pero aquí el interrogante sigue abierto.

Finalmente, destaquemos que en la pagina 2 de este documento difundido por YPF se expresa lo siguiente” … las estimaciones incluidas en este documento pueden no ocurrir …. YPF no se compromete a actualizar o revisar públicamente dichas estimaciones aun en el caso en que eventos o cambios futuros indiquen claramente que las proyecciones o las situaciones contenidas expresa o implícitamente en dichas estimaciones no se concretaran”.

Clarín 120902

Entrevista a Abdullah al-Badri, secretario general de la OPEP, quien se refiere al alza en el precio del crudo:
"La volatilidad y la especulación excesiva en el petróleo deben ser contenidas"
El representante de los países exportadores de este commodity cuestiona que en los últimos años el mercado de derivados financieros sobre la materia prima haya aumentado mucho en tamaño y en complejidad.

Nicolás Marticorena 

Las últimas alzas registradas en el precio del petróleo en el mundo han agregado una nueva señal de alerta a las preocupaciones que ya posee el contexto económico global.

Desde hace dos meses que el valor de los barriles de crudo WTI y Brent se mantienen con una fuerte crecida -de casi 25%- debido a las tensiones registradas en Medio Oriente, lo que para el secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Abdullah al-Badri, también se agudiza por "los grandes y rápidos flujos de inversiones financieras en los mercados de esta materia prima".

La autoridad de origen libio relata desde su oficina en Viena, Austria, que estos movimientos "han logrado en el último tiempo alterar la dinámica de precios, alejándolos de los fundamentos. Esto puede exagerar los cambios de su cotización, tanto hacia arriba como hacia abajo, en el corto, mediano y largo plazo, si es que se mantiene la práctica".

-¿Cree que debería haber un único mercado para cotizar el valor del petróleo en el mundo y así aminorar esta volatilidad?

"Es muy difícil imaginar cómo los futuros del petróleo crudo deberían ser valorizados. Lo que puedo destacar, sin embargo, es que en los últimos años o más, el petróleo además de ser una mercancía física, ha sido cada vez más tratado por los inversionistas financieros como un activo individual. Así, el mercado de derivados financieros sobre petróleo ha aumentado considerablemente en términos de tamaño, de participantes, de los tipos de contratos y de complejidad".

-Esa complejización llevó a que el precio del petróleo en 2008 fuera muy volátil. ¿El mercado debería cambiar?

"Claramente (la complejidad), no es propicia para el funcionamiento eficaz del mercado, en particular dada la naturaleza de largo plazo de las inversiones en la industria. Aunque entiendo que algo de volatilidad es parte integrante del mercado, son la extrema volatilidad y la especulación excesiva las que deben ser contenidas. Es vital evitar la distorsión de la función esencial del mercado, la determinación de precios".

-¿Hasta cuándo cree que veremos esta tendencia al alza en el precio del crudo?

"Hay muchos factores, conocidos y desconocidos, que pueden afectar el precio del petróleo. En el objetivo, debe haber un precio estable, porque es importante que busquemos la estabilidad de precios. Tiene que ser un nivel que no afecte al crecimiento económico global ni a los productores".

-A pesar de los conflictos en Medio Oriente, ¿está la oferta mundial resguardada?

"El mercado está suficientemente abastecido. En los próximos años el crecimiento de la oferta OPEP y no-OPEP será más que suficiente para satisfacer futuras alzas de la demanda, aunque no se puede asegurar sobre incógnitas tales como la geopolítica y cuestiones relacionadas con el clima".

El Mercurio 120828

Moreno autorizó la compra de Esso por parte de la familia Bulgheroni
UNA OPERACIÓN QUE HABÍA SIDO ANUNCIADA EN MARZO DE 2011
El funcionario dio ayer el aval por el cual el grupo Bridas se hace cargo de la refinería de Campana y una red de 450 estaciones de servicio de la filial local de Exxon

Con una demora de casi un año y medio desde que se anunció la operación, finalmente ayer el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, decidió darle vía libre a la compra de la refinería de Campana y una red de 450 estaciones de servicio que Esso, la filial argentina de Exxon Mobil, tiene en Argentina, Uruguay y Paraguay.

Lo hizo el mismo día en que las autoridades de YPF anunciaron un plan de exploración y producción de hidrocarburos convencionales y no convencionales que encarará la compañía en los próximos cinco años y que demandará una inversión de u$s 37.200 millones, entre 2013 y 2017 (ver página 4).

A partir de la autorización otorgada por Moreno mediante la Resolución 82/2012, Bridas se hizo formalmente cargo de las operaciones, aunque seguirá utilizando la marca Esso en todas las estaciones de servicio durante los próximos años.

A través de un comunicado, la compañía propiedad de la familia argentina Bulgheroni y el grupo chino CNOOC International Limited, anticipó que inyectará u$s 800 millones para aumentar la producción de combustibles en el país.

“Bridas aumentará un 60% la capacidad de producción de gasoil de la refinería de Campana, y en un 50% la producción de naftas”, indicó el comunicado.

Como para estar a tono con los tiempos actuales de sustitución de importaciones, en el comunicado Bridas anticipa que comenzará a desarrollar localmente “procesos que hasta el presente se realizarán en el exterior”. Y añade que “esto supone agregar valor local e incorporar personal calificado para la operación de estos procesos”.

Estos anuncios se suman a otros en los cuales los ejecutivos de Bridas ya le anticiparon al Gobierno que durante este año invertirán cerca de u$s 300 millones con el objetivo de mejorar sus líneas de procesamiento y elaboración de subproductos.

Desde marzo de 2010, Bridas está integrada en partes iguales por Bridas Energy Holdings Limited y CNOOC International Limited, opera en el Cono Sur a través de Pan American Energy (PAE) y desarrolla actividades hidrocarburíferas en Asia Central y el Norte de Africa.

Y con la incorporación de los activos de Esso, los Bulgheroni pasan a controlar un grupo petrolero integrado con actividades tanto en refinación como en producción de crudo que es lo que realiza hoy a partir de Pan American Energy (PAE), empresa que controla en sociedad con el grupo británico Britishs Petroleum (BP).

No se trata de un dato menor si se tiene en cuenta que Esso ocupa actualmente el segundo lugar en el podio de las petroleras líderes en procesamiento y ventas de naftas y gasoil del país después de YPF. En el primer caso, la refinería de Campana se encuentra produciendo más de 260 millones de litros de naftas y gasoil, 20 millones más que en 2011, mientras que en comercialización ya desplazó a Shell del lugar que ahora ocupa con un 15,4% de share, detrás de YPF que ostenta el 55% del total. Tercera se ubica Shell, con 15,2%; Petrobras, con el 6% y Oil Combustibles, con otro 5,2%.

El Cronista 120831

YPF invertirá u$s 37.200 M para aumentar un 32% la producción
Galuccio dijo que sólo necesita financiamiento por el 20%, y el resto provendrá del «cash flow» de la empresa

Silvia Peco

El plan de YPF para 2013-2017, presentado ayer por el presidente Miguel Galuccio, requiere una inversión de u$s 37.200 millones. Este escenario incluye un socio aún no definido en un cluster de petróleo no convencional (1100 pozos) con el 50%, y otro cluster de gas a cargo de YPF en el 100%. Sólo el 20% del plan se financiaría con deuda. El CEO de YPF anunció también la firma de un memorándum de entendimiento para un aporte de capital por u$s 500 millones con Corporación America (grupo Eurnekian), y agregó que se podría llegar a acuerdos similares con Bridas, Chevron y Texaco.

Con la inversión total, Galuccio estimó que la producción de petróleo y gas aumentará el 32%, y la de gasoil y naftas el 37%, generándose 10.000 puestos de trabajo. El proyecto implica mayores valores para naftas y gasoil al público y recuperación del precio del gas en boca de pozo por lo menos para las centrales térmicas y las industrias.

Esto es así porque Galuccio dijo que el plan incluye mantener la cuota actual del 55% que tiene YPF en el mercado de combustibles y achicar la brecha con los precios al público de la competencia que hoy se ubica en torno del 14% y el 15%. Para eso, Galuccio confía en disponer de más volumen de productos, y cree que «con más volumen la dinámica del mercado va a cambiar».

Sobre los precios del gas, el CEO de YPF dijo que se está en conversaciones con el Gobierno para «reformular el programa gas plus que ya en este momento contempla precios de 4 a 7 dólares por millón de btu». Galuccio admitió que «no todos los desarrollos tienen el mismo precio» y admitió que «esa discusión existe».

En su opinión, el proyecto es «generar rentabilidad sustituyendo gas importado caro por uno barato». En ese sentido, consideró que los mayores volúmenes de fluido a extraer van a reemplazar desde el proveniente de Bolivia que cuesta 10 dólares, el de los barcos de GNL que se ubica entre 13 y 17 dólares, y el del gasoil que se paga 23 dólares para reemplazar al gas natural en centrales térmicas e industrias por lo menos durante dos meses en el invierno.

Galuccio también anunció el descubrimiento de tres pozos de petróleo no convencional en la cuenca del Golfo de San Jorge, en Chubut, en un reservorio denominado D-129, con lo cual quedó comprobada la existencia de una nueva roca madre además de la existente en Vaca Muerta en Neuquén. En esta última formación también se descubrieron dos yacimientos de shale gas, fuera del ámbito de Loma de La Lata. Son las áreas Loma del Molle a cargo de una sociedad con Exxon y la empresa estatal neuquina, y El Orejano, sólo de YPF.

Otra apuesta importante del plan es un proyecto de recuperación terciaria de petróleo en Manantiales Behr en Chubut, que exigiría una inversión de u$s 1500 millones. Este tipo de recuperación se basa en la inyección de polímeros en el pozo y el yacimiento patagónico podría convertirse en el segundo en importancia en el mundo, después de uno en China,.

Otras definiciones de Galuccio en conferencia de prensa fueron las siguientes:

El plan: La mayor inversión viene de flujos propios. El riesgo es que no podamos saldar el 20% de deuda.

Obligaciones negociables: La emisión ya autorizada por $ 3.500 millones se hará en tres tramos y el primero se lanza la semana próxima, a través de seis bancos. En el mercado internacional se emitiría en el último trimestre del año o el primero de 2013, después de un «road show» en setiembre en Nueva York para presentar el plan

Tasa de retorno: en Vaca Muerta la tasa de retorno de la inversión oscilaría entre el 15 y el 20%.

Dividendos de YPF: En principio se repartiría el 5%.

Sociedad con Chevron: «Estamos avanzando en paralelo con muchos partners. Es muy temprano decir que llegamos a un acuerdo con Chevron. Tenemos en conversación dos tipos de proyectos: uno de petróleo en Vaca Muerta y una sociedad para un área de recuperación terciaria».

Decreto 1277 (regulación petrolera): «Tiene la intención de coordinar a las empresas para mejorar el abastecimiento del país y ayudar a crecer la industria». La primera medida fue al aumento del gas para el GNC porque la comisión advirtió que estaba muy retrasado.

Efecto expropiación de Repsol: «Va a influir en la decisión de ciertos inversores, pero no va a tener impacto en otros». «Confío en el plan, nuestros objetivos están en línea con los del Gobierno nacional, y tenemos el potencial y la infraestructura: rutas, ductos y sobre todo agua. En los primeros 100 días pagamos todas las deudas. El miedo se va a desvanecer en el tiempo en la medida en que YPF cumpla el plan».»Lo de Repsol fue un caso especial, no hay tendencia nacionalizadora generalizada».

Ámbito Financiero 120831

REPORTAJE a Juan José Aranguren
"A Galuccio sólo puedo desearle suerte"
Presidente de la filial argentina de la Shell y uno de los pocos empresarios que no callan lo que piensan, critica la intervención de la industria de hidrocarburos. Cree que Miguel Galuccio, titular de YPF, es un profesional, aunque quiere estudiar su plan para los próximos cinco años.
Autoabastecimiento. "Se ha ido perdiendo. En los últimos años hemos consumido las reservas de petróleo y de gas, sin reponerlas."

Magdalena Ruiz Guiñazú

El ingeniero Juan José Aranguren es un hombre de pensamiento veloz y mirada inteligente. Tiene, en sus respuestas, un acento didáctico y una notable memoria para fechas y números.

Cuando describe la situación petrolífera en nuestro país no se pierde en anécdotas y mantiene la concisión:

—En este momento –explica– estamos en una situación en la cual, a partir de nuevas regulaciones (y en especial lo que se refiere a reglamentación de la que se conoció como ley de expropiación de YPF y que, en realidad, es una ley que declaró de interés público el sector), se ha introducido una serie de modificaciones. Y algunas de ellas avanzan sobre legislación vigente de mayor jerarquía. Por lo tanto, considero que estamos en un momento en el cual se tiene que efectuar un análisis adecuado del impacto que este decreto puede provocar.

—Según su óptica, ¿cómo sería ese impacto?

¬— En principio, es necesario ver si este nuevo marco regulatorio atrae las inversiones necesarias como para recomponer y reconquistar el autoabastecimiento petrolero. Es decir, para que se produzcan más petróleo y gas en Argentina y así lograr disminuir la factura de importación que tiene un peso importante en la balanza comercial del país.

—Usted se refiere al decreto (su número es 1.277) del viceministro Kicillof que disgustó sobremanera al ingeniero Galuccio, CEO de YPF, que se enteró sobre la hora de su publicación?

—La idea del decreto es reglamentar la Ley 26.741, que estableció la soberanía hidrocarburífera y que además expropió los intereses de Repsol en YPF. Sin embargo, el decreto reglamenta solamente los primeros tres artículos, que tienen que ver con la hidrocarburífera, genera un reglamento para esta misma soberanía y deroga artículos de algunos decretos que fueron dictados por Menem en el ’89 y comenzaron a tener ejecución en el ’91. Son los famosos decretos de desregulación que, posteriormente, como facultades delegadas fueron ratificados por otra ley de la Nación (la 25.148). Es decir que este Decreto 1.277 está desregulando, eliminando, derogando otros decretos que tienen jerarquía de ley, cosa que, conforme al artículo 31 de la Constitución, no es legítima. Asimismo, este Decreto 1.277 otorga a una comisión formada por tres miembros del Ejecutivo (el viceministro de Economía; el secretario de Comercio Exterior y el secretario de Energía) la autoridad como para manejar todos estos temas. Una autoridad que la Ley de Hidrocarburos deja en cabeza de la Secretaría de Energía. La famosa “ley corta” (26.197), por la cual se reglamentó el dominio originario de las provincias sobre los recursos, les otorga justamente a las provincias la autoridad sobre las concesiones. Es decir que, también, en ese sentido este flamante decreto avasalla otras leyes aprobadas por el Congreso.

—Según la Secretaría de Energía, YPF importó en junio de este año por valor de 190 millones de dólares para asegurar el abastecimiento de las estaciones de servicio. Un récord. Los números indican que supera en 20% las importaciones del año pasado… Entonces, Aranguren, ¿cómo se presenta el futuro?

—Mientras en la Argentina haya recursos para poder extraer petróleo, el futuro “tiene” que ser bueno. El tema es que nosotros, los argentinos, todos aquellos que formamos parte de la actividad, generemos las condiciones necesarias y entablemos la discusión en términos confiables para poder establecer reglas de juego que logren que esos recursos puedan ser extraídos y puestos a disposición para crecimiento de la economía. Desde ese punto de vista, creo que el decreto 1.277 (que algunos pueden considerar como un paso adelante) es un paso atrás. Lo digo con toda humildad pero lo considero un paso atrás porque avanza sobre legislación de mayor jerarquía y agrega un signo de desconfianza sobre lo que se puede esperar. Creo que a través del diálogo y contrastando verdades diferentes es como se puede encontrar un mínimo común denominador.

—Para nosotros, los legos, el tema del yacimiento de Vaca Muerta es un enigma fascinante. El alto costo de su explotación se debe a que debe fragmentarse la roca, ¿no es así?

—Desde sus orígenes, la roca generadora tuvo siempre petróleo. Una parte pudo ser extraído. Hoy hay petróleo que todavía está ocluido dentro de la roca pero hay técnicas modernas (no tienen más de una década de vigencia en el mundo) que hacen, a partir de la fractura de la roca, que ese hidrocarburo ocluido, tanto en estado líquido como en estado de gas, pueda ser recuperado. Esto, obviamente, tiene un costo mayor y es necesaria una mayor inversión para poder obtener cualquier explotación de tipo convencional. Le subrayo que lo que no es convencional es la manera de extraer el combustible. En realidad, el hidrocarburo (sea en forma líquida o como gas) está siempre dispuesto. Lo que ocurre es que, dentro de lo que es roca, la proporción es menor de lo que resultaría en una extracción de tipo convencional. Le explico: en una extracción de tipo convencional puede haber 15% de hidrocarburo dentro de lo que es la roca. En cambio, en una extracción no convencional los porcentajes son menores. Hablamos de 3% o 4%. Pero se trata del mismo tipo de hidrocarburo. Es más caro porque no solamente hay que hacer una perforación tipo vertical y, a partir de ahí, ya sea en forma directa o en forma asistida por algún tipo de bombeo o de inyección secundaria, extraer el petróleo. En este caso particular, luego de la perforación vertical se hace una perforación horizontal y se dispara sobre la roca a los efectos de fracturarla generando grietas. Luego se usan arenas especiales y productos químicos que se aprovechan para que las grietas se sostengan en el tiempo. Luego empieza a fluir el hidrocarburo (tanto líquido como gaseoso) y comienza la extracción, que hoy ya sabemos cómo hacer.

¬—Perdone mi ignorancia, ingeniero, pero una vez que comienza a fluir tanto el gas como el petróleo, ¿cómo lo almacenan?

—Todo eso va a piletas, a tanques. Tal como ocurre hoy en cualquier tipo de explotación convencional, los productos se almacenan, se transportan por oleoducto, hay baterías de tanques y se concentra en un lugar determinado. Luego viene a las refinerías a partir de oleoductos que proceden, en este caso, de lo que es la cuenca neuquina hasta las cercanías de Bahía Blanca, donde hay un gran depósito. De ahí el producto se puede embarcar o transportar por otro oleoducto hasta las refinerías de YPF en La Plata y de Shell en Dock Sud. Justamente este año nosotros hemos adquirido una participación en tres concesiones. En una de ellas vamos a empezar a perforar dentro de aproximadamente un mes. Quizá, veinte días… Está ubicada en Sierras Blancas, un área en la que tenemos el 65% del título y somos operadores del título de la concesión. También tenemos otra concesión, Isla Mora. Allí contamos con el 67,5% y una tercera que se llama Cruz de Lorena, en la que contamos con el 80% y somos socios de la Empresa Gas y Petróleo de la provincia. En las tres, el proceso de inversión ya comenzó. Como le dije, empezamos a perforar dentro de veinte días y luego pasaremos a la otra área y en el primer trimestre haremos el tercer pozo en el área Cruz de Lorena. O sea que la intención, con forma de compromiso acordado con la provincia, es tratar de demostrar la existencia de petróleo en esta etapa de exploración y, a partir de esa existencia, desarrollar planes de producción para poder comercializarlo.

—¿Comercializarlo abarataría para el público la oferta, por ejemplo, en surtidores?

—La mayor oferta de un bien siempre hará que el precio sea menor. Justamente, en la medida en que funcionen las reglas del mercado, cuando un bien falta… Es decir, cuando hay una intervención el precio puede estar afectado, como está ocurriendo hoy en la Argentina, a través del establecimiento de impuestos a la exportación de petróleo crudo y derivados, lo cual genera ciertas reglas para determinar los precios en el mercado interno. Pero cuanto mayor oferta tengamos en la Argentina, podrán ser más bajos los precios. Hoy por hoy, en nuestro país, el problema radica (independientemente de que el precio esté fijado por el mercado o por el Estado) en recuperar el autoabastecimiento perdido y tener una oferta sustentable en el tiempo para que pueda funcionar la economía del país. Ese autoabastecimiento se ha ido perdiendo. En los últimos años nos hemos consumido las reservas, tanto de petróleo como de gas, sin reponerlas. Hoy es necesario, para evitar importar y estar exportando mano de obra (porque al importar lo único que hacemos es permitirle a otro que pueda tener un beneficio a partir de la producción), disminuir la importación y tener recursos propios generados y producidos en el país.

—En este momento, ¿cuál es la mayor importación en esta área?

—Principalmente, gasoil. Hay aproximadamente 15% de la demanda argentina que se está importando. También fueloil y gas natural licuado, a los efectos de generar energía eléctrica. Asimismo, y también por barco, importamos desde Bolivia el 25% (aproximadamente) de la demanda nacional de gas. A partir de descubrimientos nuevos (y hoy la provincia de Neuquén está a la vanguardia hacia el autoabastecimiento) podríamos estar disminuyendo la factura de importación, lo cual, obviamente, es importante para el país.

—¿Qué dicen los geólogos?

—Si lo que dicen los geólogos se confirma, una vez que se generen las perforaciones vamos a recuperar el autoabastecimiento. Desde ya que, para producir gasoil y fueloil, se necesita también ampliar las capacidades que tenemos en las refinerías de Argentina. Pero antes debemos estar seguros de que está el hidrocarburo y, luego, ampliar las refinerías. Yo creo que una consecuencia inmediata (y es una de las primeras señales positivas) es la ampliación de la capacidad de refinación en cada una de las refinerías del país.

—¿Cuál es la más grande?

—En cuanto a tamaño y complejidad, la más importante es la de YPF en La Plata. Luego, le sigue la de YPF en Luján de Cuyo (Mendoza), luego la de Shell en Dock Sud y, finalmente, la de ESSO en Campana. Esto en cuanto a capacidad (o sea cantidad de petróleo crudo que puede procesar), tipo de unidades, de conversión, etc., que tienen esas refinerías.

—La calle dice que el combustible de Shell es muy bueno pero más caro.

El ingeniero Aranguren contesta con rapidez:

—Mire, el precio de un combustible es aquel que el cliente está dispuesto a pagar y, cuando un cliente está dispuesto a pagar, lo hace en función de muchas características: la calidad del combustible, de la estación de servicio, de la reputación y los principios de negocios que la empresa aplica al desarrollar sus negocios en el país… O sea que, reitero, el precio de base es aquel que el cliente esté dispuesto a pagar, y hay clientes (al menos el 20% de nafta y el 14% de gasoil) que están dispuestos a cargar productos de muy buena calidad, como los que produce Shell.

—¿Cómo ve la gestión de Galuccio, un hombre que viene del mercado internacional?

—Dentro de un par de días se conocerá el plan o la estrategia de YPF para los próximos cinco años. Creo que Galuccio tiene frente a él un desafío importante. Es un profesional. Se ha rodeado también de gente profesional. Además, tiene que manejar los intereses de sus accionistas en el directorio de la compañía y yo lo único que puedo esperar es que tenga suerte, que pueda demostrar la capacidad que tiene por la sencilla razón de que necesitamos energía en el país y recuperar el autoabastecimiento. Y si bien YPF en la producción de petróleo representa aproximadamente un tercio de la producción de todo el país, es un jugador importante como para contribuir en forma significativa en el desarrollo nacional.

—¿Cómo se ubica Shell en este panorama?

—En este momento, nosotros estamos deseosos de empezar a producir, y eso sería después de tener éxito en esa área. Hoy todavía no estamos produciendo petróleo pero es nuestro objetivo. Estamos activos en el negocio de refinación y comercialización. Somos el 20% de venta de nafta, o sea que 1/5 del país está abastecido por Shell. En gasoil ocupamos alrededor del 14%.

—Obviamente, son números muy importantes. ¿Cómo es la relación de Shell con el gobierno actual?

—De respeto. Por lo menos en lo que concierne a Shell. Y así ha sido desde 2003 a la fecha. Por coincidencia, yo fui designado presidente de nuestra compañía el 1º de enero de 2003 y el presidente Kirchner inició su mandato el 25 de mayo de ese mismo año. De manera que –sonríe levemente– hemos sido contemporáneos con la administración Kirchner. Más allá de las vicisitudes y de los problemas que han ocurrido, nosotros seguimos operando. Muchos auguraron que nos íbamos a ir pero seguimos operando. Tenemos una base de clientes fieles que están interesados en comprar nuestros productos. Estamos invirtiendo en exploración y esperamos hacerlo en producción si tenemos éxito en la exploración. También consideramos, en la medida en que haya clientes satisfechos con la oferta de Shell, que estamos en condiciones de seguir generando recursos y trabajo en el país.

—Entonces, si la exploración funcionara, ¿cuánto es el tiempo necesario para que llegue al público?

—En el caso específico de petróleo y gas (y estamos hablando de Vaca Muerta), las inversiones importantes van a demorar de tres a cinco años. Los resultados van a insumir ese lapso. Esto no es como otro tipo de actividad en la que una buena lluvia anuncia una buena cosecha para el año siguiente. O un determinado fertilizante mejora el rendimiento de un campo. En nuestro caso, hay determinados tiempos que van, como le decía, de tres a cinco años a los efectos de dar a conocer las bondades de poder invertir en un área como la que hoy es Vaca Muerta. Por eso el sector petrolero, debido a esos tiempos que son indispensables para poder ejecutar sus planes, precisa una continuidad en las reglas de juego. Necesita (y a algunos no les gusta la palabra) seguridad jurídica. Es decir, saber que se mantienen las reglas; que el Estado controla el cumplimiento de esas reglas pero que no se cambian a medio camino en función de necesidades de corto plazo.

—Recién usted mencionaba a la naturaleza y nosotros recordábamos cómo, en los años 80 y 90, se apostaba fuertemente, por ejemplo, a la energía eólica. ¿Qué ha pasado con ella realmente?

—Todas las empresas del sector energético piensan que, en algun momento, los hidrocarburos fósiles se van a agotar y que, por lo tanto, va a haber una nueva forma de energía. Todo el mundo hace inversiones para investigar en este sentido. El costo todavía es alto. Hay granjas eólicas en varios lugares del mundo. En Comodoro Rivadavia, por ejemplo. Y si vamos al Mar del Norte o atravesamos Inglaterra volando hacia Europa, veremos en el medio del Mar del Norte una gran cantidad de molinos en el agua que están generando energía eólica. Lo mismo ocurre con la energía solar. Lo que ocurre es que todavía hoy, a los precios actuales y con la existencia de estos hidrocarburos, que todavía se siguen encontrando como en el caso de la fractura de la roca madre, sigue siendo una energía más barata que la que se puede generar a partir de la utilización de otra forma, como los vientos etc. En algún momento, esto va a llegar. Es el mismo caso que la energía solar. Pero hoy, el costo de esa aplicación es más alto que hacerlo a partir de los hidrocarburos fósiles.

—Una catástrofe como la de Venezuela, con más de cuarenta muertos, ¿no influirá en nuestras importaciones?

—Creo que no. Esta sobreoferta de hidrocarburos tiene que ver con la recesión en Europa. Hoy existe suficiente capacidad de refinación instalada en el mundo debido a que, justamente, la demanda no es muy alta. De hecho hoy, más allá de que PDVSA está involucrada en algunas importaciones argentinas, el origen de los hidrocarburos que importa Argentina no es necesariamente venezolano.

—En el mundo, y particularmente en Estados Unidos, el tema de la contaminación y el recalentamiento es habitual.

—Sí, en Estados Unidos es un tema recurrente. Cada vez que vamos a EE.UU. volvemos resfriados por la cantidad impresionante de aire acondicionado que utilizan en los hoteles y lugares cerrados. Todo eso se hace con energía. Con una huella de carbono que genera cada vez más divisiones en la atmósfera. En la vida todo tiene un costo y un beneficio. El costo del confort es generar algún tipo de impacto ambiental. El progreso ha tratado de mitigarlo y repararlo. Hay formas de energía que contribuyen a esa reparación y de ahí la obligación, que rige en ciertos países, de mezclar con biocombustibles cuyo impacto en el medio ambiente es menor que el de los hidrocarburos fósiles, pero esto forma parte del progreso de la sociedad. Es decir, a mejor estándar de vida, toda actividad humana genera una contaminación, y lo que debemos lograr son las condiciones como para que esa contaminación no afecte la vida de la sociedad. Para eso están los controles del Estado. Para regular justamente ese aspecto.

—¿Y esos controles se cumplen?

—Si no se cumplieran… Yo puedo dar fe por lo que hace Shell. Nosotros cumplimos con la legislación vigente y muchas veces tratamos de tener parámetros de emisión que son más restrictivos que lo que marca la propia legislación vigente.

—Un último tema, ingeniero Aranguren: ¿qué opina del decreto de intervención a la industria de hidrocarburos, cuya autoría es del subsecretario Kicillof y del cual (según informaciones que trascendieron y fueron luego desmentidas) el ingeniero Galuccio se enteró cuando ya era un hecho? Tan es así que llamó a un escribano (cosa que luego se desmintió también) para documentar su renuncia como CEO de YPF.

—Nosotros nos enteramos a las 8 y media de la mañana de aquel día (25 de julio pasado) al leer el Boletín Oficial, donde se estaba reglamentando el interés público legislado sobre la actividad a partir de un decreto que, cuando lo vimos, dijimos: “Esto es una regulación mayor que la existente”; y nosotros creemos que por decreto no se puede estar modificando un marco regulatorio que estaba establecido por ley. El artículo 31 de la Constitución Nacional dice claramente que “la Constitución y las leyes dictadas a su efecto son las que gobiernan o administran la cosa pública”. Un decreto no puede cambiarlo. Por eso creemos que es ilegítimo. Otra cosa hubiera sido si el contenido de ese decreto hubiera sido llevado al Congreso, debatido y discutido, a los efectos de poder estar en conocimiento de cuáles cosas se quería cambiar. Y así como nosotros nos enteramos ese mismo día, a otros muchos gobernadores de provincia también les ocurrió lo mismo frente a los alcances del decreto, que ponía en duda la capacidad de las provincias de controlar la actividad que ellos mismos conceden, como es el caso de todo lo referente a la exploración de recursos propios de cada provincia.

El Cronista 120901
 
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